El 29 de noviembre tuvo su primer hijo. Un niño gordo y rubio que asaltó su pecho como un vampiro. Lo odio nada más verlo.
Tampoco quiso a su segundo hijo, nacido el 23 de abril, diez años después del primogénito. Era un niño pelirrojo que le recordaba a Van Gogh.
Los odios de doña Edelmira hacia los dos hijos habidos con su secuestrador eran recíprocos. La culpaban de haberlos condenado a vivir en una cárcel: el Palacio Real del Reino, ocupado desde hacía treinta años por el ejército invasor.
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cronicasenverso.blogspot.com Cuarenta le han caído. a nuestra querida Paula. y le llegan las arrugas. a su cara de princesa. Es horrible que la piel. empiece a llamarte vieja. cuando aún eres mamá |
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